Estudiantes no bienvenidos

 

Mapa cortesía de The 74

 

En 35 estados del país, los estudiantes tienen derecho a asistir a la escuela preparatoria por lo menos hasta los 20 años de edad; una investigación de The 74 reveló que a un joven inmigrante de 19 años se le negó la entrada de manera reiterada.

Nota de la editora: Este reportaje se publicó originalmente en The 74 y se produjo con el apoyo del programa Reporting Fellowship de la Education Writers Association.

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A veces, solo se necesitan unos segundos para que un miembro del personal de una escuela preparatoria ponga fin a la carrera educativa de un estudiante recién llegado.

Otras veces, puede tardar un poco más para que un leve empujón se convierta en uno fuerte, mientras secretarios, registradores, consejeros y directores dicen, con creciente irritación, que los estudiantes inmigrantes mayores están destinados a fracasar.

En resumen, insisten que no vale la pena inscribir a estos nuevos alumnos.

"Va a venir a nosotros y va a abandonar la escuela", dijo Paul Measso, director de consejería escolar en la Preparatoria Kearny de Nueva Jersey, cuando se le pidió admitir a un joven venezolano de 19 años como parte de una investigación encubierta de The 74.

Measso tardó solo tres minutos en negar la admisión del adolescente, a pesar de que todos los estudiantes tienen el derecho legal de asistir a la escuela preparatoria en Nueva Jersey hasta los 20 años.

Ya sea que el rechazo ocurra instantáneamente o después de un largo tira y jala, el resultado es el mismo: una puerta crucial para el éxito en Estados Unidos se cierra.

La investigación de 16 meses de The 74 encontró que estos rechazos son rampantes. El medio de comunicación puso a prueba las prácticas de inscripción de más de 600 escuelas preparatorias en los 50 estados y en Washington, D. C., intentando inscribir a un joven de 19 años que hablaba poco inglés y cuya educación había sido interrumpida.

Más de 300 escuelas se negaron a inscribirlo, incluyendo 204 negativas en los 35 estados y el Distrito de Columbia, donde la asistencia a la escuela preparatoria se permite al menos hasta los 20 años. Funcionarios estatales de casi todos estos lugares confirmaron por separado a The 74 que un joven de 19 años no podía ser rechazado por su edad. Otros no respondieron.

"Me entristece escuchar que en 2024, todavía estamos negando a los niños el derecho a una educación y la oportunidad de obtener un diploma", dijo Timothy Boals, defensor de la inmigración estudiantil y experto en políticas públicas. "Es patético que esto continúe sucediendo".

La investigación de The 74 también reveló que: 

  • La inscripción en la escuela preparatoria para estos estudiantes es arbitraria e impredecible: escuelas en el mismo estado, el mismo condado y el mismo distrito escolar dieron respuestas contradictorias. A veces, diferentes empleados dentro de la misma institución no estaban de acuerdo; demostrando que no importaba a dónde llegara nuestro estudiante de prueba, sino quién contestaba el teléfono ese día.

  • No hubo consistencia en quién respondía a esta pregunta de alta importancia y sus respuestas estaban llenas de información incorrecta. Cientos de empleados, incluidos el personal de oficina temporal, respondieron sin dudar, aparentemente sin conocer o mal informados sobre las regulaciones de su estado.

  • Muchos empleados que aceptaron inscribir a nuestro recién llegado lo hicieron con reservas. Un tercio de las aceptaciones ocurrieron al final de llamadas largas y contenciosas, y solo después de que se les preguntara a los empleados si su “recomendación firme” de que el estudiante se fuera a otra parte significaba que estaba siendo rechazado. Solo entonces muchos reconocieron la ley en su estado y lo admitieron.

  • Varios empleados dijeron que podían inscribirlo, pero que su participación estaría severamente limitada: algunos solo le permitirían tomar clases de ESL (Inglés como segundo idioma), mientras que otros le prohibirían participar en actividades extracurriculares. Este trato desigual es ilegal bajo las leyes de derechos civiles federales.

  • Muchos exigieron certificados de nacimiento por adelantado, a pesar de que las directrices federales dicen que las escuelas "no pueden prevenir o desalentar" a los estudiantes de asistir sin ellos. Otros exigieron transcripciones antes de siquiera considerar la inscripción. No hubo consistencia en cómo se aplicaron estas reglas dentro de los estados o distritos.

  • Algunos empleados vincularon la solicitud de inscripción a la ciudadanía. Preguntaron repetidamente sobre visas, insinuando que el recién llegado perseguía su educación solo para mejorar su estatus migratorio. Las leyes federales de derechos civiles requieren que los distritos escolares inscriban a todos los estudiantes, independientemente de su "estatus de ciudadanía o inmigración real o percibido", o el de sus padres o tutores.

  • De los cientos de empleados que se negaron o desalentaron a nuestro estudiante de prueba, muchos dijeron que alcanzaría la edad límite antes de completar la preparatoria, mientras que otros señalaron que sus compañeros ya se habían graduado. Defensores y varios funcionarios estatales de educación dijeron que los recién llegados no deberían ser seleccionados basándose en predicciones sobre su futuro. Muchos estudiantes en general no logran graduarse, pero las escuelas no les impidieron asistir.

En general, la investigación reveló una hostilidad y sospecha generalizadas hacia estos estudiantes en una era particularmente xenófoba, como lo evidencia la actual carrera presidencial. Donald Trump, el candidato republicano, dijo en diciembre de 2023 que los inmigrantes están "envenenando la sangre de nuestro país", y más recientemente llamó "animales" a las personas indocumentadas.

Al mismo tiempo, fuerzas conservadoras están planificando revertir Plyler v. Doe, el histórico fallo de la Corte Suprema de 1982 que establece que a un niño no se le puede negar una educación pública por su estatus migratorio.

"No me sorprende que (los estudiantes inmigrantes mayores) sean rutinariamente rechazados", dijo Adam Strom, director fundador de Re-Imagining Migration, una organización sin fines de lucro especializada en educación. "Me sorprende cuán alto es el porcentaje. Eso es impactante".

“Noes” rotundos y “síes” más difíciles

Según el Instituto de Política Migratoria en Washington D. C., aproximadamente 1.1 millones de personas de entre 18 y 20 años ingresaron a Estados Unidos entre 2012 y 2021.

La escuela preparatoria, dijeron los defensores a The 74, es un lugar donde pueden construir relaciones sólidas con compañeros y maestros, y aprender a navegar la vida en un nuevo país.

Inscribirse significa que escucharán inglés todo el día, lo que ayuda a los recién llegados a aprender el idioma mucho más rápido que si solo asistieran a un programa alternativo unas pocas horas a la semana. Además, pueden lograr progresar en otras materias mientras forjan caminos hacia la universidad o se posicionan mejor para el empleo.


‘Para ser explícito, va a ser una pérdida de tiempo’.


Nuestro estudiante de prueba representaba a estos alumnos mayores, acabados de llegar, cuyo rechazo por parte de las escuelas públicas del país no se registra. Para capturar cómo reaccionan las escuelas a tales solicitudes de inscripción, Jo Napolitano, reportera senior de The 74, se presentó como una ciudadana tratando de inscribir a su sobrino de 19 años, "Héctor Guerrero". Y usando su propio nombre, les dijo a los funcionarios escolares que Héctor había llegado a Estados Unidos unas semanas antes y estaba ansioso por continuar su educación.

"Para ser explícito, va a ser una pérdida de tiempo", dijo Jim Karedes, director de la escuela preparatoria Delavan-Darien en Wisconsin, donde los estudiantes pueden permanecer legalmente en la escuela pública hasta los 20 años. "Podríamos cuidarlo y eso es prácticamente lo que sería. No le convendría seguir este camino. Es 100% seguro que abandonará la escuela".

Cuando se le presionó para decir si esto significaba que la escuela no lo aceptaría, Karedes admitió a Héctor.

Después de nuestro contacto inicial para intentar inscribir al estudiante de prueba, Héctor, The 74 se puso en contacto varias veces con cada empleado y escuela mencionados en la historia. Napolitano explicó las circunstancias que rodeaban su conversación original y les dio la oportunidad de responder. La mayoría no lo hizo; lea las respuestas de aquellos que comentaron aquí.

De las 630 escuelas que Napolitano contactó, 209 aceptaron inscribir a Héctor, 330 lo rechazaron, 17 dijeron que probablemente lo aceptarían y 48 dijeron que probablemente no lo harían. Veintiséis nunca respondieron, a pesar de las numerosas llamadas de seguimiento.

 
Data Analysis Section

ANÁLISIS DE LOS DATOS:

Las negativas para inscribir a un estudiante de 19 años superaron con creces las aceptaciones

Aceptado
Probablemente sí
Rechazado
Probablemente no
Sin respuesta

 

Napolitano abogó por el adolescente de una manera que sería difícil, si no imposible, para los estudiantes inmigrantes o sus familias. Muchos de ellos no hablan inglés y desconocen sus derechos legales, lo que les deja mal preparados para impugnar rechazos o resistirse a ser dirigidos a programas alternativos.

Para contar como un rechazo, los empleados debían negar rotundamente la inscripción de Héctor, en lugar de simplemente declarar —como muchos lo hicieron, de manera contundente— que el estudiante pertenecía a un programa de GED, educación para adultos o colegio comunitario.

Después de rechazarlo, el empleado de una escuela secundaria en Oklahoma, donde la edad máxima de inscripción es de 21 años, sugirió que Héctor debería “consultar con la biblioteca pública o la Iglesia católica".

Sorpresas estatales rojas y azules

La investigación de The 74, que implicó miles de llamadas telefónicas entre febrero de 2023 y mayo de 2024, reveló contrastes sorprendentes y resultados inesperados en muchas partes del país.

Héctor no recibió ni un solo rechazo en Iowa, un estado cuyo gobernador firmemente republicano recientemente promulgó una ley al estilo de Texas que permite a la policía arrestar a las personas sin documentados. La ley, que fue bloqueada por un juez federal de forma temporal, convierte en delito ingresar al estado después de una deportación. Sin embargo, siete de las nueve escuelas preparatorias a las que consultamos aceptaron a nuestro recién llegado, y dos dijeron que probablemente lo inscribirán.

También tuvo éxito en los estados profundamente republicanos de Wyoming, Nebraska y Dakota del Sur. Del mismo modo, cuatro de cinco escuelas en Missouri aceptaron a nuestro estudiante, a pesar del esfuerzo de los republicanos estatales por implementar órdenes de deportación estrictas y efectivamente prohibir a los estudiantes indocumentados asistir a la universidad.

Los resultados fueron bastante diferentes en California, Texas, Florida y Nueva York, donde viven más de la mitad —37.5 millones— de los aproximadamente 64 millones de habitantes hispanos del país. En estos estados, Héctor fue rechazado con mucha más frecuencia de la que fue admitido: The 74 registró 65 rechazos y 33 aceptaciones.

Mientras que estos "noes" podrían esperarse en Texas y Florida, a menudo conservadores, a Héctor lo rechazaron rotundamente en el estado progresista de California, con 33 de 35 escuelas que le negaron la inscripción y dos en las que probablemente se la negarán. California es el hogar de más inmigrantes indocumentados que en cualquier otro estado de la unión, y ha tomado medidas de gran alcance para proteger a sus habitantes de la deportación. Sin embargo, no proporciona protección para los estudiantes de educación general que desean inscribirse en la escuela preparatoria después de la edad obligatoria de asistencia de 18 años.

Las escuelas en Nueva York, donde un exfiscal general del estado demandó al Distrito escolar de la ciudad de Utica en 2015, por derivar a los refugiados a programas inferiores, se apartaron del grupo: 23 aceptaron a Héctor mientras que cinco lo rechazaron.

En Illinois, 25 de de un total de 32 escuelas preparatorias lo rechazaron, incluidas siete en Chicago, una ciudad que ha dado la bienvenida públicamente a los recién llegados.

Aunque ambos estados están ubicados en el suroeste y cuentan aproximadamente con el mismo porcentaje de residentes hispanos, Nevada (30,3%) y Arizona (32,5%) mostraron respuestas muy diferentes.

Arizona, hogar del exsheriff del condado de Maricopa, Joe Arpaio, cuyo reinado de terror de 24 años en contra de los inmigrantes lo llevó a una condena criminal y un polémico perdón presidencial, fue mucho más acogedor con Héctor que su vecino Nevada. Esto, a pesar de que el estado del Gran Cañón ha impulsado recientemente permitir a los propietarios de tierras disparar y matar a quienes cruzan irregularmente la frontera desde México.

Solo una de cada 16 escuelas preparatorias de Nevada admitió a nuestro estudiante, pero se le permitió inscribirse en 6 de las 18 escuelas de Arizona y, probablemente, será aceptado en una más.

Cuando la inscripción es aleatoria

Casi todos los 50 estados y Washington D. C. tienen leyes que establecen una edad máxima para la inscripción en escuelas públicas. Pero la investigación de The 74 reveló que a menudo se ignoran en la práctica.

Mientras que 204 escuelas rechazaron a Héctor, donde tenía derecho a asistir según su edad, fue aceptado en 31 de estas, donde el estatuto estatal habría permitido a los empleados rechazarlo por esa misma razón.

The 74 encontró que para los recién llegados el proceso de inscripción es caótico. El personal escolar a todos los niveles parecía no estar al tanto de las regulaciones estatales o mal informado sobre los detalles. Además, en algunos estados, los estatutos no son tan claros. Muchos empleados locales expresaron confusión sobre el tema o dijeron que su distrito o condado establecía sus propias reglas.

En algunos casos dieron respuestas contradictorias dentro de la misma escuela. Después de consultar con su jefe, una empleada de la escuela secundaria Harry S. Truman en Levittown, Pensilvania, aceptó a Héctor en mayo de 2023. Una asistente administrativa de servicios estudiantiles llamó más de una semana después para negar categóricamente su inscripción.

"No sé siquiera si una escuela lo aceptaría a los 19 años, pero solo inscribimos hasta los 18", dijo Helene Hodoba. "No estoy segura a quién puedes contactar. Pero sé con certeza que tendrían que tener 18 años para inscribirse, no 19".

Las leyes de Pensilvania establecen que los estudiantes pueden permanecer en la escuela preparatoria hasta que se gradúen o alcancen la edad de 21 años. Un portavoz del Departamento de Educación del estado confirmó que un joven de 19 años debería poder asistir sin problema.

En Delaware, donde la edad máxima es de 20 años, el enlace de cuidado de personas sin hogar y de crianza temporal del distrito que trabaja en la Preparatoria Milford fue quien dijo que la inscripción de Héctor "no era posible". El director, luego lo aceptó.

Las respuestas de The 74 provinieron de una amplia gama de personal. Aunque el medio de comunicación no pudo determinar los puestos de todos los encuestados, estos incluyeron 160 registradores, 47 consejeros, 45 directores, subdirectores, vicedirectores o directores asociados; 61 secretarios y 33 personas que trabajaban en "inscripción". Veinte eran mecanógrafos o empleados y 24 trabajaban en "matrícula". Algunos empleados tenían múltiples títulos. Por ejemplo, un secretario también podría ser registrador.

Adam Strom, director fundador de Re-Imagining Migration, una organización sin fines de lucro especializada en educación. Foto cortesía de Re-Imagining Migration

Strom dijo que es responsabilidad de las escuelas declarar claramente los derechos de inscripción de los estudiantes. Aunque es útil mencionar alternativas, como la educación para adultos, dijo que los recién llegados mayores deben ser informados de que tienen derecho legal a una educación pública en los estados donde existan esos derechos.

"Están moral, ética y legalmente obligados", dijo sobre el personal escolar.

Graduación: un factor de miedo

Cuando Mónica Venegas llegó sola a Carolina del Sur a los 20 años, pudo inscribirse en la escuela preparatoria R.B. Stall en Charleston. Comenzó en el doceavo grado; completó las cuatro clases de inglés en un solo año para cumplir con los requisitos de graduación.

Venegas, ahora de 21 años, ya había obtenido un diploma de escuela preparatoria en Chile y había estudiado algo de inglés allí. Pero quería hablar y entender mejor el idioma —las letras de las canciones de Justin Bieber solo le ayudaban hasta cierto punto— y dar pasos hacia la universidad.

 

Mónica Venegas frente a la escuela secundaria R.B. Stall en North Charleston, Carolina del Sur. Foto cortesía de Maxwell Vittorio

 

Después de graduarse en mayo de 2023, la aspirante a maestra de ESL (Inglés como segundo idioma) tomó en el otoño cinco cursos en la Universidad del Sur de Charleston (Charleston Southern University) con una beca parcial. Recientemente, detuvo sus estudios para trabajar en McDonald's y poder pagar más clases.

La joven de voz tenue dijo que la escuela preparatoria fue fundamental para su éxito en Estados Unidos.

"Si no hubiera ido a la escuela preparatoria, no creo que hubiera podido ir a la universidad", dijo una tarde soleada de abril.

La trayectoria de Venegas no es el camino imaginado por los cientos de empleados escolares que rechazaron a Héctor, o intentaron hacerlo. Alanys Zacarias, de 22 años y de Venezuela, dijo que se encontró con la respuesta mucho más común —el rechazo— cuando intentó inscribirse en la Preparatoria Goose Creek, también en Carolina del Sur, cuando tenía 18 años.

“La persona me dijo que no, que yo era, no sé, que era demasiado mayor, pero me rompió el corazón cuando dijo no", dijo Zacarias, quien ahora trabaja en Walmart y en una fábrica que produce sartenes de lujo.

Goose Creek está a menos de ocho millas de la escuela que aceptó a Venegas. Una portavoz de la escuela dijo que Goose Creek cumple con los requisitos de admisión del estado y no comentó sobre la declaración de Zacarias. Goose Creek "es el hogar de uno de nuestros cuerpos estudiantiles más diversos", agregó, y el personal allí tiene experiencia "en trabajar con estudiantes y familias internacionales y multilingües en la inscripción y finalización de la escuela secundaria".

 

Alanys Zacarias afuera del Walmart de Carolina del Sur donde trabaja. Foto cortesía de Jo Napolitano

 

Nuestro estudiante de prueba fue admitido en cinco escuelas preparatorias y rechazado en otras cuatro en ese estado, donde los estudiantes pueden permanecer legalmente en la escuela hasta los 21 años. Otras dos preparatorias allí indicaron que probablemente lo rechazarían.

Las escuelas de Carolina del Sur están obligadas a inscribir a los recién llegados incluso si se graduaron de la escuela preparatoria en otro país, algo que otros estados, incluyendo Colorado, no permiten. En Nueva Jersey, dichos estudiantes pueden inscribirse si su diploma no cumple con los estándares del estado.

Para nuestro estudiante de prueba, un joven de 19 años cuya educación preparatoria se interrumpió después del noveno grado, las razones más frecuentes —y más enfáticamente expresadas— para rechazarlo fueron su edad y su incapacidad de graduarse "a tiempo".

"Cuando vienen aquí solo por uno o dos años y luego se van, se les considera desertores para nosotros, y eso va en contra de nosotros en nuestro informe estatal, lo cual es algo importante”, explicó Tina Martinez, la registradora de la Preparatoria Guymon en Oklahoma, quien se negó a inscribir a Héctor aunque los estudiantes en su estado pueden permanecer hasta los 21 años.

Martinez no fue la única en citar la tasa de graduación de su escuela como una preocupación. Varios otros representantes escolares dijeron lo mismo, en parte porque la ley federal de educación K-12 exige que los estados identifiquen todas las escuelas preparatorias donde la tasa de graduación cae por debajo del 67% para recibir apoyo y mejora integral. Los estados individuales tienen sus propias medidas de remediación adicionales.

Video final de 2020 ~ 2021 de la Preparatoria Guymon ~ Tiger Times producido por la clase de producción de transmisiones de la escuela. Imagen vía YouTube

 
 

La Preparatoria Guymon, donde el 79% de los estudiantes son hispanos y el 76% son elegibles para almuerzo gratis o a precio reducido, tuvo una tasa de graduación general del 73% en cuatro años en 2022. El número cayó al 58% para los estudiantes de inglés. A nivel nacional, los estudiantes de inglés tuvieron una tasa de graduación de preparatoria del 71% frente al 86% de todos los estudiantes en 2019-20, según los datos federales más recientes.


‘El requisito legal es proporcionar educación, no proporcionar educación solo si esperamos que el estudiante complete ciertas metas’.


Boals, quien fundó un consorcio de estudiantes multilingües llamado WIDA en la Universidad de Wisconsin-Madison, dijo que la graduación no debería ser un mandato impuesto a la inscripción de ningún estudiante. De hecho, dijo, muchos que pasan por el sistema no obtienen diplomas.

"Pero no los miramos en noveno grado y decimos, 'No creo que vayas a llegar hasta el final en cuatro años y obtener un diploma, así que vamos a echarte ahora mismo porque esto es una pérdida de tu tiempo'", dijo. "Quieres que los niños aprendan todo lo que puedan aprender cuando están en la edad de poder aprender".

El Departamento de Educación de Wyoming estuvo de acuerdo, al igual que los funcionarios en Colorado, Georgia, Massachusetts y Nuevo México.

“No hay una base legal para que la fecha esperada de graduación afecte el requisito de proporcionar educación hasta los 21 años”, dijo el departamento de Wyoming en un comunicado. “El requisito legal es proporcionar educación, no proporcionar educación solo si esperamos que el estudiante complete ciertas metas. Es un reconocimiento de que la educación tiene un valor inherente, no solo el valor que ofrece tener el diploma”.

Los estudiantes recién llegados motivados para asistir entienden ese valor, y las consecuencias de por vida de no graduarse. Varios otros estudiantes inmigrantes que se inscribieron en la escuela preparatoria a finales de su adolescencia o principios de sus 20 años le dijeron a The 74 que la experiencia fue crucial para construir su futuro en los EE. UU.

Uno de ellos, Diego Vila Peña, dijo que era el único joven de 18 años en su clase de noveno grado en los suburbios de Houston en 2017.

Fue una transición difícil: ya había terminado la escuela preparatoria en Cuba, pero no hablaba una palabra de inglés y no sabía nada sobre la vida en Estados Unidos. Al principio, le costó encajar. Pero perseveró y sobresalió.

 

Diego Vila Peña y su madre, Nedelsis Peña Canales, en su graduación universitaria. Foto cortesía de Diego Vila Peña

 

Pronto fue trasladado a clases de nivel avanzado (Advanced Placement) y finalmente se graduó magna cum laude de la Universidad Estatal de Texas en San Marcos el año pasado. Con una licenciatura en psicología, está contemplando seguir un posgrado en terapia de neurociencia cognitiva o lingüística.

High school lo cambió todo para mí", dijo. "No sé qué sería, la persona que sería, si no hubiera ido a high school o si no me hubiera mantenido al tanto de mi educación".

Strom, de Re-imagining Migration, dijo que no solo la escuela preparatoria permite enfocarse en el desarrollo del idioma inglés, sino que es donde los estudiantes adquieren las habilidades que necesitan en todas las áreas de la vida, incluido el ámbito laboral.

"Las interacciones sociales importan muchísimo”, dijo. “Las escuelas son lugares donde comienza el sentido de pertenencia. Queremos asegurarnos de que los jóvenes puedan aculturarse e integrarse en la sociedad porque nuestro futuro depende de ello".

Pero muchas escuelas no compartían esa perspectiva. Un empleado de la preparatoria Centennial en Pueblo, Colorado, por ejemplo, aceptó inscribir a nuestro estudiante de prueba, pero agregó: "No veo cómo le beneficiaría".

De manera similar, la preparatoria Frontier en Red Rock, Oklahoma, admitió a Héctor, pero la directora Lori Cooksey advirtió que "podría no servir de mucho".

Un consejero en la Escuela Preparatoria Central en Omaha, Nebraska, cuestionó los motivos de Héctor para querer una educación antes de aceptarlo.

“Entonces, en resumen, nos estás usando para aprender inglés”, dijo Julie Politi.

 

Escuela Preparatoria Central en Omaha, Nebraska. Foto cortesía de la Escuela Preparatoria Central

 

Fuertes barreras y restricciones inusuales

Las escuelas de todo el país, al considerar la inscripción de Héctor, armaron barreras que parecían restringir el acceso.

La Preparatoria Montgomery Blair en Silver Spring, Maryland, aceptó a nuestro estudiante, pero señaló que no podría proceder con la inscripción sin una carta del ministro de Educación en Venezuela. De manera similar, la Preparatoria John Handley en Winchester, Virginia, dijo que la inscripción de Héctor dependía en parte de las leyes de educación obligatoria de ese país.

Darren Heslep, director de la Preparatoria Green River en Green River, Wyoming, aceptó a Héctor pero dijo que "no podría participar en actividades extracurriculares".

Muchos empleados escolares, incluida la directora de la Preparatoria Charter de Colorado, Osage Campus, advirtieron que su escuela podría no ser una opción sólida para un estudiante que recién está aprendiendo el idioma.

"Va a entrar en clases donde se habla completamente en inglés", dijo Elizabeth Feldhusen.

Jared Wang, subdirector de la Preparatoria Caldwell,  en la ciudad de Caldwell, Idaho, dijo que aceptaría a Héctor, pero no lo colocaría en algunas clases básicas.

"Hay muchas clases que no podría tomar", dijo Wang. "Quiero decir, no sé si podríamos darle un horario completo. Podríamos ponerlo en algunas clases de ESL, algunas clases de habilidades de estudio, tal vez una clase de matemáticas, ciencia, pero hay muchas clases en las que no podría, ya sabes, tener éxito, considerando que no habla nada de inglés. No lo pondríamos en una clase de inglés o de historia".

Según la ley federal, las escuelas públicas deben asegurarse de que los estudiantes de inglés puedan “participar de manera significativa e igualitaria en los programas educativos”, recibir servicios de asistencia lingüística apropiados para volverse competentes en inglés, tener acceso a planes de estudio de nivel de grado para que puedan ser promovidos y graduarse, y poder participar en todos los aspectos de la vida escolar, tanto académicos como extracurriculares.

Timothy Boals, defensor de la inmigración estudiantil y experto en políticas. Foto cortesía de Timothy Boals

Boals dijo que las escuelas no pueden solo negarse a enseñar materias básicas a los estudiantes de inglés.

"Eso es simplemente ilegal", dijo.

Un enfoque tenaz en el estatus migratorio

Un empleado de la Escuela Preparatoria del Este en Rockford, Illinois, dijo que su escuela no inscribiría a Héctor si tenía una visa de visitante. Otro, en la Preparatoria Laramie en Wyoming, fue más allá, insinuando que la solicitud de inscripción de Héctor estaba de alguna manera ligada a su solicitud de ciudadanía.

"No hacemos nada con visas", dijo la registradora Pam Fisher, sin que se le preguntara. "No tenemos una forma de obtenerlas para que un estudiante pueda solicitar la F-1 (visa de estudiante no inmigrante). ¿Está aquí con una visa de turista? ¿Es ciudadano?".


‘Solo tengo que preguntarme por qué están preguntando esto. ¿Cómo influye en su percepción del niño? ¿Qué están haciendo con esta información?’.


Empleados de la Preparatoria Alliance en Nebraska y Preparatoria Lebanon en New Hampshire también preguntaron sobre el estatus migratorio de Héctor, con el empleado de Alliance insistiendo mucho después de que se le informara que dicha información no podía usarse para determinar la inscripción.

"Necesitamos saber", dijo la secretaria Shardel Nelson. "¿Es ciudadano estadounidense?".

El personal de la Preparatoria Habersham Central en Georgia dijo que si Héctor estaba solicitando asilo, querrían copias de esa documentación. Evelyn Soto, asistente administrativa de las Escuelas del Este del Condado de Carver (Eastern Carver County Schools), en Chaska, Minnesota, estaba preocupada por la ciudadanía de Héctor y por quién iba a pagar por su educación.

"Dado que sus padres no están aquí y él no nació aquí, podría necesitar pagar matrícula", dijo.

Carol Salva, una consultora educativa nacional con experiencia en atender a estudiantes recién llegados cuya educación fue interrumpida, calificó esto como un movimiento aterrador.

"Solo tengo que preguntarme por qué están preguntando esto", dijo. "¿Cómo influye en su percepción del niño? ¿Qué están haciendo con esta información? Deberíamos enfocarnos en lo que los estudiantes aportan a nuestra comunidad y en qué recursos podemos aprovechar”.

Raras bienvenidas

Mientras que un empleado de la Preparatoria Passaic rechazó a nuestro estudiante, diciendo que era poco probable que se graduara antes de superar la edad permitida, otra escuela de Nueva Jersey a sólo 2.4 millas de distancia en Clifton tuvo un enfoque completamente diferente hacia los recién llegados mayores.

Jory Samkoff, especialista en ELL y enlace de servicios estudiantiles, estaba segura de que Héctor podría inscribirse allí, y añadió: "les animamos a que aprovechen al máximo su tiempo en Clifton" antes de que busquen obtener un GED.

 

Jory Samkoff, especialista en ELL y enlace de servicios estudiantiles en las Escuelas Públicas de Clifton, responde preguntas y brinda recursos a una familia recién llegada de Sudamérica en las oficinas de la Junta de Educación este mes. Foto cortesía de Samantha DeRose

 

Un empleado de la Preparatoria Sammamish en Bellevue, Washington, fue aún más alentador. "Podría ser bueno para él aclimatarse a la escuela y, en caso de que no pueda terminar, aún podemos conectarlo con diferentes programas o diferentes opciones para que intente completar un diploma de escuela preparatoria en otro lugar", dijo Esmeralda Bailon, registradora.

Samantha Hardy, registradora de la Escuela Preparatoria del Sur en East Stroudsburg, Pennsylvania, opinó lo mismo, incluso si Héctor no pudiera graduarse "a tiempo".

"Adelante, comienza la inscripción", dijo. "Lo educaremos hasta que no podamos".

La registradora de la Preparatoria Grandview en Missouri fue igualmente entusiasta. "Absolutamente puedes inscribirlo este año", dijo en abril de 2023. "Probablemente no obtendrá ningún crédito, pero podría venir aquí y familiarizarse con el lugar".

La Preparatoria Denison en Iowa también fue complaciente.

"No siempre puedo garantizar que obtendrán un diploma de escuela preparatoria", dijo el director Dave Wiebers, hablando de estudiantes similares. "Puedo garantizar que podría venir a la escuela, tomar clases y aprender".

La Academia Libre Bellows en Vermont, después de aceptar a nuestro recién llegado, estaba orgullosa de ofrecerle más que solo cursos académicos.

"Tenemos clubes y deportes y todas estas cosas", señaló la registradora Martina Newell. "Podría ser una buena experiencia para él venir".

Un empleado del Distrito Escolar de Muhlenberg en Reading, Pensilvania, fue aún más lejos, dando la bienvenida a Héctor no solo a la escuela, sino al país.

"Primero que nada, me alegra que esté aquí", dijo Zachariah Milch, director de servicios clínicos. "Con suerte, tendrá una vida larga, hermosa y exitosa por delante aquí. Vamos a ayudarle en todo lo que podamos".

El espíritu estadounidense

Los niños inmigrantes en este país enfrentan muchos peligros, que van mucho más allá de la inscripción escolar. Un reportaje ganador del Premio Pulitzer, publicado por Hannah Dreier en The New York Times el año pasado, reveló que muchos son obligados a trabajar en empleos peligrosos en sitios de construcción y campos agrícolas, en fábricas y mataderos. Las historias de Dreier expusieron cómo las empresas, aprovechándose de su desesperación, infringen las leyes de trabajo infantil y ponen en peligro la salud y la seguridad de los jóvenes trabajadores.

Incluso fuera de este grupo particularmente vulnerable, cientos de miles de niños, incluidos aquellos nacidos en Estados Unidos, han desaparecido de las escuelas. Bianca Vázquez Toness y Sharon Lurye de Associated Press, como parte de su reportaje galardonado, mostraron cómo las vidas y la educación de estos estudiantes fueron trastornadas por la pandemia. Una familia de Georgia estuvo fuera del aula durante años debido a las exigencias onerosas de papeleo.

Todos estos estudiantes están vinculados por la misma circunstancia: no pueden acceder a la educación pública gratuita de preescolar al grado 12 a la que tienen derecho.

Para muchos, el resultado es sombrío. Los estudios muestran que los jóvenes que no obtienen un diploma de la escuela preparatoria tienen más probabilidades de enfermarse, morir jóvenes, ser encarcelados o desempleados en comparación con sus compañeros con mayor formación educativa. Además, ganan menos de la mitad del salario semanal promedio que aquellos que obtienen un grado universitario.

Dado el mosaico malentendido y a menudo ignorado de regulaciones estatales que gobiernan la edad máxima de inscripción, los defensores dicen que la orientación federal sería útil.

"Un estándar nacional uniforme definido en la política, y potencialmente en la legislación, podría ser un paso transformador, beneficiando a padres, estudiantes y personal escolar", señaló Strom.

Pero, como muchos otros, Strom teme que tal medida sea imposible en nuestro clima político actual. Lo más alcanzable, dijeron él y otros defensores, es cambiar las reglas de inscripción para que las escuelas no sean penalizadas por aceptar a estudiantes mayores.

Con ese fin, algunos abogan por dar a los estudiantes de inglés más tiempo para graduarse, como ya se hace con los estudiantes con discapacidades, quienes pueden permanecer en la escuela secundaria hasta los 21 años si es necesario.

"Lo primero que debe suceder es que las directrices federales y estatales que otorgan a estos estudiantes el derecho a su educación no deben penalizar a los mismos distritos que los apoyan al 'marcarlos' porque no terminan en cuatro años", dijo Pamela Broussard, una líder nacional en la educación de estudiantes de inglés que ha enseñado en el área de Houston durante décadas.

Alertar a estos estudiantes sobre sus derechos y darles la flexibilidad que necesitan para alcanzar sus objetivos académicos son decisiones políticas que benefician no solo a los recién llegados, dijeron los defensores, sino a la nación en su conjunto.

"No hay nada que ejemplifique más el sueño americano y el espíritu americano que una educación pública y el derecho a recibir esa educación pública", dijo Boals. "Estos niños están aquí. Van a ser ciudadanos productivos o no".

Nuestras respuestas

Luego de nuestros contactos iniciales con fin de matricular a nuestro estudiante de prueba, “Héctor”, The 74 trató de contactarse en múltiples ocasiones con todos los empleados escolares que fueron citados o parcialmente citados en nuestra historia, ya sea que los nombramos o no. En los casos donde mencionamos la escuela pero no citamos los comentarios de una persona, contactamos a los empleados cuyas conversaciones caracterizamos.

Explicamos las circunstancias de sus intercambios originales con la reportera senior Jo Napolitano y les dimos a todos la oportunidad de explicar o ampliar sus declaraciones. La mayoría no respondió. Aquí están los que sí lo hicieron:

  • El empleado de la Preparatoria Centennial en Pueblo, Colorado, que accedió a inscribir a nuestro estudiante de prueba, pero agregó: "No veo cómo le beneficiaría", dijo que contactaría a la oficina del distrito para obtener una respuesta. No recibimos respuesta.
  • Lori Cooksey, directora de la Preparatoria Frontier en Red Rock, Oklahoma, admitió a nuestro estudiante pero dijo que la inscripción "podría no servir de mucho". Reconoció su comentario, pidió un correo electrónico de seguimiento explicando nuestra historia y dijo que lo enviaría al abogado de la escuela para su consideración. Enviamos el correo electrónico pero no recibimos respuesta.
  • Una representante de la Preparatoria Montgomery Blair en Silver Spring, Maryland, donde un empleado aceptó a nuestro estudiante pero señaló que no podría proceder con la inscripción sin una carta del ministro de educación de Venezuela, nos agradeció por nuestro trabajo y dijo que el personal de comunicaciones se pondría en contacto. No recibimos respuesta.
  • A través de un portavoz del distrito, un empleado de la Preparatoria John Handley en Winchester, Virginia, negó haber dicho que la inscripción dependía, en parte, de las leyes de educación obligatoria de Venezuela. Cuando se le informó que The 74 tiene una grabación de la conversación del 6 de febrero de 2024, el portavoz dijo que la información compartida por el empleado era "incorrecta y no es la práctica que sigue la preparatoria John Handley, ni las Escuelas Públicas de Winchester, en relación con la inscripción de estudiantes de inglés (EL)". Dijo que el proceso incluye "reunirse con el estudiante y su familia, con un intérprete presente si es necesario, revisar las transcripciones anteriores del estudiante, proporcionar exámenes obligatorios para los servicios de estudiantes de inglés y desarrollar un cronograma para la finalización de la escuela preparatoria". También citó varios datos del año escolar 2023-24: "El 19% de la población de la prepararoria John Handley son identificados como ESL, el 5% de estos estudiantes tienen más de 18 años (y) el 78% de estos estudiantes nacieron fuera de los Estados Unidos, provenientes de 30 países diferentes".
  • Jim Karedes, director de la Preparatoria Delavan-Darien en Wisconsin, quien había dicho: "Para ser explícito, va a ser una pérdida de tiempo" y "Es 100% seguro que abandonará la escuela", expresó que no teníamos permiso para usar su nombre, ni el nombre del distrito, ni ninguna información identificable en nuestro reportaje. Sin embargo, The 74 no necesita permiso para compartir los hechos de la conversación con Karedes.
  • Un empleado de la Preparatoria Harry S. Truman en Levittown, Pensilvania, aceptó a Héctor en mayo de 2023. Pero otra empleada del distrito, Helene Hodoba, llamó más de una semana después para negarle la inscripción. En un mensaje de voz respondiendo a nuestra solicitud de comentario, Hodoba dijo que su escuela acepta estudiantes de educación general hasta su 18 cumpleaños. Dijo que se pueden hacer excepciones para estudiantes con discapacidades o aquellos que hablan inglés como segundo idioma, pero no ofreció eso cuando se le planteó registrar a Héctor.
  • Tina Martinez, la registradora de la Preparatoria Guymon en Oklahoma que se negó a inscribir a Héctor porque sería considerado un desertor, lo que "va en contra de nosotros en nuestro informe estatal", dijo que no tenía comentarios cuando se le contactó por teléfono.
  • Julie Politi, la consejera de Escuela Preparatoria Central en Omaha, Nebraska, que cuestionó los motivos de Héctor para querer una educación, diciendo: "Entonces, esencialmente, ¿nos estás usando solo para aprender inglés?", no agregó nada a sus comentarios cuando se le contactó por teléfono o en correos electrónicos posteriores.
  • Jared Wang, subdirector de la Preparatoria Caldwell en Caldwell, Idaho, dijo que aceptaría a Héctor, pero no lo colocaría en algunas clases básicas porque no hablaba inglés. Más tarde escribió, por correo electrónico, que no recordaba nuestra conversación (The 74 tiene una grabación del 12 de octubre de 2023 con Wang y nuestro reportaje cita textualmente esa grabación) y que, de hecho, los recién llegados están inscritos en clases básicas en su escuela, contradiciendo su declaración anterior.
  • El empleado de la Escuela Preparatoria del Este en Rockford, Illinois, que dijo que la escuela no inscribiría a Héctor si tenía una visa de visitante, negó haber hecho esa declaración. The 74 tiene notas transcritas de la conversación del 19 de abril de 2023 y la descripción del artículo de esa conversación refleja con precisión la transcripción. Más tarde agregó en una comunicación de seguimiento: "RPS (Escuelas Públicas de Rockford) regularmente inscribe y da la bienvenida a recién llegados de todo el mundo" y que "no se pregunta sobre la ciudadanía durante la inscripción".
  • Jory Samkoff, especialista en ELL (Estudiantes de inglés) de las Escuelas Públicas de Clifton en Nueva Jersey, estaba segura de que Héctor podría inscribirse en su escuela preparatoria , y añadió: Usualmente, les animamos a que aprovechen al máximo su tiempo en Clifton" antes de que busquen obtener un GED. Dijo que se sentía honrada por el reconocimiento de nuestra historia.
  • Esmeralda Bailon, registradora de la Preparatoria Sammamish en Bellevue, Washington, dijo que nuestro estudiante fue bienvenido a inscribirse y que "en caso de que no pueda terminar, aún podremos conectarlo con diferentes programas... para que intente completar un diploma de escuela preparatoria en otro lugar". Dijo que se alegraba de que la experiencia de inscripción en su escuela fuera acogedora, pero "entristecida al escuchar que este no fue el caso con algunas de las otras escuelas a las que contactaron".
  • Zachariah Milch, director de servicios clínicos del Distrito Escolar de Muhlenberg en Reading, Pensilvania, quien dijo que esperaba que Héctor tuviera "una vida larga, hermosa y exitosa por delante aquí", agradeció a The 74 por resaltar los desafíos que los jóvenes inmigrantes a menudo enfrentan en este país.
 
 

Jo Napolitano es reportera senior de The 74, con sede en la ciudad de Nueva York. Encargada de cubrir a algunos de los niños más marginados del país, se especializa en inmigración. Antes de unirse a The 74, Napolitano pasó casi dos décadas reportando para The New York Times, Chicago Tribune y Newsday, donde expuso escándalos de trampa y fraude en distritos escolares de todo el país. Con base en años de experiencia, obtuvo una beca Spencer Education en la Universidad de Columbia, en 2016, para apoyar su reportaje sobre la discriminación educativa contra los estudiantes recién llegados. Su libro sobre el tema, "The School I Deserve: Six Young Refugees and Their Fight for Equality in America", se publicó en la primavera de 2021 con la ayuda de una generosa subvención del Fondo para el Periodismo de Investigación. @Jo_Napolitano

 
 
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